Los padres tenemos mucho que hacer y qué decir, ¿por dónde empezamos?
Empecemos por aprender a diferenciar entre:
–Mal Uso: cuando se utiliza a horas inapropiadas, con fines o con acceso a contenidos inadecuados a la edad del usuario, cuando se interactúa de forma o con personas que pueden generar riesgos para el menor…
–Abuso: se da cuando el menor o usuario pasa más horas de las aceptables en las redes y gestiona a través de ellas más de su vida de lo que sería recomendable.
– Adicción: cuando el usuario o menor siente la necesidad irrefrenable de estar conectado a las redes y su desconexión genera un estado de ansiedad patológico, el menor se aísla, no interactúa con otros a nivel personal, se vuelve irascible y agresivo, no duerme bien, no come bien, baja su expediente académico… su vida normal cambia y se centra en el uso exclusivo de las redes sociales.
Edgar Landeros Galicia, médico especialista en paidopsiquiatría, dijo que “de cada 10 menores atendidos en consulta privada, siete presentan alteraciones en su conducta habitual por permanecer demasiadas horas frente a un monitor interactuando con personas virtuales a través del Facebook, Twitter…”
El principal factor detectado entre estos chicos es el aislamiento, no tienen intenciones de salir, hacer ejercicio o efectuar la mínima actividad al aire libre, sólo de atender mensajes y publicaciones en la redes.
Se ha constatado que la depresión que se diagnóstica en consulta no sólo es originada por el aislamiento que conlleva la adicción a las redes sociales, además pueden ser presa del “bullying cibernético” o “ciberbullying”.
Sabemos que las redes son un medio estupendo para ocultar nuestra identidad y para transformarla por lo que es el medio ideal para que el agresor dañe en el nivel y modo deseado a sus víctimas, se oculta bajo una identidad falsa con un perfil que no es real y tiende a ser más letal cuando de hacer daño se trata. Aunque igualmente, los conocidos podrán ejercer mayor presión y abuso, no nos confiemos.
Debemos conocer los signos de alarma para responder cuanto antes: un menor está en riesgo de padecer adicción y/o problemas de ciber- acoso cuando: está aislado, se irrita si no está conectado a las redes, deja de salir con amigos, su carácter y su rutina están cambiando, baja sus calificaciones, pierde la capacidad de sueño, y pierde los canales de comunicacione con otros miembros de la familia. Hay que poner atención ante los signos de alerta.
Cuando nos encontramos con estos signos el problema ya está instaurado y probablemente debamos pedir ayuda a un psicólogo para abordar la situación, ¿qué podemos hacer para prevenir?, que no nos encontremos en esta situación no implica que estemos libres de peligro, hay que tomar medidas.
Aquí tienes siete puntos para evitar que tenga problemas derivados de éstas:
1. Restringe el tiempo de uso de tecnologías,
2. No dejes ninguna red a su libre albedrío: bajo supervisión y controles parentales
3. Destina más tiempo de calidad en convivencia con tus hijos,
4. Fomenta las actividades deportivas
5. Fomenta el ocio con amigos
6. Conoce las redes y grupos en los que tus hijos se relacionan
7. Consulta con especialistas en caso necesario
No dejes que el desconocimiento te aísle y ellos no se aislarán.

Escuela para padres sección Primaria.
Psic. Elizabeth Reyes Soriano