Nací en una familia en que mi abuelo materno ha sido el referente masculino a todos. A pesar de su poca instrucción, era un hombre muy sabio e inteligente, de pocas palabras, trabajador, cuidaba a mi abuela como una reina, ayudaba en el hogar (su café era delicioso, hasta hoy me acuerdo del olor en su casa) y no media esfuerzos para ver a todos felices y unidos. Mi mamá siempre ha tenido gran adoración por su papá.

Hoy que soy mamá pienso mucho en como mi esposo influencia a nuestros hijos. Veo mucho de mi abuelo en el…
Mi esposo y yo hemos tratado de trabajar en equipo en todo lo que se refiere a nuestra familia. Queremos que nuestros hijos entiendan la importancia de los papás de forma conjunta, pero también individualizada.

Pienso que eso se dio de forma espontánea, lo fomentamos desde que nacieron los gordos. Como mi esposo pasa todo el día fuera de la casa decidimos que el baño seria su momento con ellos, en cuanto uno tenía el bebé, el otro lo lavaba, así creamos intimidad y seguridad desde inicio. Ahora que están mayores tienen otros momentos como llevarles a natación los sábados, leer el cuento en las noches, jugar con los carros, salir en bici y en los días que tengo MBA, ayudar en todo.
Aunque la mujer es biológicamente responsable de proveer el hijo, eso no debería excluir la presencia del papá. Hay varias teorías que explican porque un papá ayuda o no con los hijos. Muchos dicen que puede ser por el tipo de crianza que tuvieron, otros que por miedo de equivocarse prefieren no involucrarse, puede ser por comodidad, o también porque muchas mamás simplemente no les permiten… Creo que toda razón es valida y no hay porque juzgar, lo que si es importante es que la pareja este de acuerdo y feliz, y que ninguna de las partes se sienta sobrecargada.

He leído recientemente varios estudios que dicen sobre los impactos en el desarrollo mental, físico y social que la presencia del papá genera en sus hijos. Según el libro, Strong Fathers, Strong Daughters, (Padres fuertes, hijas fuertes), de la Dra. Meg Meeker, las niñas ven a su padre como protector, como proveedor, quieren admirarlo. El padre es el primer amor de una niña. Es el hombre más importante de su vida. Según la Dra. Meeker, sus interacciones con ella la preparan para relacionarse con todos los demás hombres. Las hijas aprenden cómo deben ser tratadas al mirar cómo el padre trata a la madre.

Ya los niños ven a su papá como un líder. Los papás aportan mucho en el desarrollo motor, por el tipo de juegos que tienden a hacer con ellos; les ayudan a salir al mundo y también son un modelo de identificación masculina, un ejemplo a seguir.
Mi papá ama a la música y siempre ha tenido su grupo musical, por hobby. Mi plan preferido de niña era acompañarle en sus ensayos y verle tocar la batería. Era mi héroe… amaba verle. Mi esposo es triatleta y a los niños les encanta verle en sus carreras o cuando juega tenis. Desde que Lucas empezó acompañarle en el club su interés por el tenis ha aumentado muchísimo.
Imposible negar su influencian en los chiquitos…

Pienso que estar presente en la vida de un hijo no es necesariamente estar físicamente ahí y si involucrarse en todos sus momentos y estimular su desarrollo, viviendo o no bajo el mismo techo.

Como bien se define, “Ser” (Papá) es un estado permanente, de todos los días. Ayudémoslos en esta linda misión y aprendamos de ellos por su simplicidad y por “no complicar tanto”, nuestros chiquitos serán aún más felices.

Fernanda Marcondes
wwww.blogmamasmodernas.com