¿Qué es la higiene postural? Consiste en aprender como adoptar posturas y realizar movimientos de la vida cotidiana de la forma más adecuada para que la espalda se dañe lo menos posible.
Ya sea en un ejercicio estático (posición de sentado, o de pie), como en uno dinámico (elevar un objeto pesado…). La higiene postural, actúa principalmente corrigiendo posturas viciadas y erróneas y dando consejos preventivos y ergonómicos para evitar consecuencias como fatiga, dolor muscular en espalda y piernas, es por ello la importancia de la postura en la realización de cualquier ejercicio y en la oportunidad que tiene toda persona en evitar ciertas patologías con la utilización de una correcta higiene postural.
En la escuela es frecuente observar malas posturas que va adquiriendo el alumnado al sentarse, agacharse, andar, etc. Los estudiantes realizan la mayor parte de sus actividades en posición de sentado (leyendo, estudiando, escribiendo, iluminando, etc.), por lo que es de gran trascendencia que la postura que adopte sea la correcta, una postura viciosa, fatiga y a la larga puede producir daños.
El peso que transportan a diario en sus mochilas, carteras y carritos, de forma inadecuada en la mayoría de las veces también hace que cada vez surjan más alteraciones de la columna vertebral relacionadas con actitudes y hábitos posturales erróneos de los escolares.
Las lesiones músculo‐esqueléticas se desarrollan durante largos periodos de malestar y dolor y en la mayoría de los casos se vuelven crónicos. Hay que prestar atención y prevenir la aparición de los siguientes trastornos:
• Trastornos musculares: mialgias, calambres, contracturas, roturas de fibras musculare
• Trastornos en tendones y ligamentos: tendinitis, tenosinovitis (inflamación de la vaina que rodea al tendón), gangliones (quistes sinoviales)
• Trastornos en articulaciones: artrosis, artritis, hernias discales, bursitis (inflamación de la bursa, situada entre huesos, tendones y músculos).
• Trastornos y alteraciones de los nervios: compresiones, estiramientos, atrapamiento.
• Trastornos vasculares o alteraciones del riego sanguíneo en las extremidades.
Los hábitos posturales pueden ser educados de forma correcta, o más fácilmente corregibles cuanto más precozmente se actúe, hacen que actuaciones de educación postural a edades tempranas resulte benéfica para ellos a lo largo de su vida.
Los adultos aún estamos a tiempo de hacer estas correcciones, si bien es cierto debemos reprogramar nuestras posturas y concientizar lo que dejamos con nuestro ejemplo y actitud ante los cambios.

Psic. Martha E. Razo Valencia
Departamento Psicopedagógico Preescolar y Secundaria